Sunday, February 24, 2008

Una mirada hacia atrás con ira: antecedentes de la actual crisis financiera

Michael R. Krätke
Rebelión

La actual crisis financiera tiene sus precedentes: el malestar del sistema monetario europeo en 1992/93, el shock mexicano de 1995/96 o el crac de hace una década en los Estados tigres del sudeste asiático. Crisis financieras y monetarias con ramificaciones globales. Quien se tome la molestia de analizar las causas y los efectos de ellas, descubrirá paralelos con los desjarretados mercados financieros de nuestros días.

A mediados de los 90, países del sureste asiático como Tailandia, Malasia, Indonesia o Singapur experimentaron, a diferencia de una economía japonés en estado de tisis, un boom sin precedentes históricos. El volumen de crédito de esos "tigres asiáticos" creció parcialmente entre ocho y diez veces más rápido que su PIB. Una parte en continua expansión de esos créditos fue a parar a la compra de acciones y de propiedades inmobiliarias. No se escatimaron medios –elevadísimos tipos de interés y no menos elevados cursos cambiarios— para atraer capital extranjero.

Afluyó éste en masa, ciertamente, pero no en forma de inversiones directas duraderas, sino en depósitos monetarios a corto plazo, retirables en cualquier momento. Los precios disparados de las acciones y de las propiedades inmobiliarias siguieron calentando el boom crediticio, y los bancos de los países del sureste asiático se endeudaron masivamente con préstamos en dólares y yenes de corta duración, financiando así –en la creencia de que el boom de las acciones y del sector inmobiliario se mantendría— créditos a largo plazo en moneda local. Hasta mediados de 1997, cerca de 390 mil millones de dólares, procedentes sobre todo de bancos japoneses y europeos, fluyeron hacia el sureste asiático. (Los bancos alemanes, también bancos regionales como el WestLB, en cabeza.)

Cuanto más se mantenía el boom, tanto más lábil se tornaba el conjunto. Al final, los Bancos Centrales de los países asiáticos disponían sólo de muy menguadas reservas de divisas extranjeras. Demasiado menguadas, para poder restituir los créditos extranjeros en caso de crisis. Una situación ideal para los especuladores en divisas, que, a diferencia de los Bancos Centrales de los tigres asiáticos, no confiaban en el acoplamiento al dólar de las monedas del sueste asiático.

Primero entró en crisis Tailandia, en marzo de 1997. Los primeros signos de una sobreproducción en las industrias exportadoras del sureste asiático (computadoras y chips para computadoras) eran ya inconfundibles, de modo que cayeron los ingresos exportadores. En esa situación, los especuladores internacionales pasaron al ataque. El 2 de julio de 1997, el baht tailandés se desenganchó del dólar, punto culminante de una serie de intentos inútiles por parte del gobierno de Bangkok para defender la cotización de su moneda frente a los ataques especulativos.

En un abrir y cerrar de ojos, la moneda tailandesa perdió un 20%, lo que desencadenó de inmediato el pánico y consiguiente huida de capitales.

Los créditos a corto plazo concedidos por bancos extranjeros se devolvieron en masa. En menos de seis meses refluyeron más de 100 mil millones de dólares. Simultáneamente, a causa de la devaluación del baht, la deuda exterior de las empresas y los bancos tailandeses se disparó. Ya no podían pagar las obligaciones contraídas en moneda extranjera, y quebraron en serie. Cuando el Banco Nacional tailandés trató de esquivar el colapso con créditos de apoyo, era ya demasiado tarde. Tuvo que pedir ayuda al FMI.

De Tailandia, el virus pasó en agosto de 1997 a Malasia, Singapur, Indonesia y las Filipinas. En los cinco países más afectados, los valores bursátiles se desplomaron en unos pocos días, perdiendo más de un 60%. En el cambio de año 1997/98, 600 mil millones de dólares en capital accionarial habían sido aniquilados. También Taiwán, Corea del Sur y Hongkong, hasta entonces a salvo de ataques especulativos, cayeron en el lodo. Apenas podía sorprender que la caída de los cursos asiáticos llevara a un bajón a escala planetaria. Pero, mientras que el comercio de acciones se recuperó rápidamente en Europa y en América del Norte, Asia se vio duraderamente afectada. Ni Corea del Sur ni el resto de tigres asiáticos lograron evitar ya una grave recesión, porque la burbuja especulativa había estallado, provocando quiebras empresariales y desempleo. El crac significó para los países afectados la expropiación de millones de personas que habían participado en el proceso con medios modestos y que terminaron por perderlo todo.

Tres Estados –Tailandia, Corea del Sur e Indonesia— recibieron la parte del león de las ayudas financieras aportadas por el FMI en concierto con otros proveedores de dinero. Evidentemente, bajo las más severas condiciones. El FMI ordenó tipos elevados de interés, impuestos altos, recortes masivos en el gasto público y ulteriores devaluaciones monetarias. Dadas las circunstancias, la receta no podía sino ser contraproducente. Sin esa cura de caballo, muchos bancos y empresas de los países del sureste asiático habrían podido superar la crisis.

Pero de este modo millones perdieron su empleo, la población se pauperizó, señaladamente las capas medias. Todavía hoy sigue vivo el recuerdo de mujeres de buena sociedad poniendo en almoneda joyas, vestidos y bolsos para contribuir a la supervivencia de sus familias. Sólo Malasia, a pesar graves pérdidas, pudo salir con relativo bien de la crisis, porque rechazó la ayuda y las recetas del FMI. En cambio, en Indonesia el PBI se encogió un 13,7%, en Tailandia un 8% y en Corea del Sur un 5,5%. El sureste asiático perdió masivamente inversiones extranjeras, que se desviaron hacia China y la India.

Del shock de la crisis accionarial no se han recuperado plenamente todavía los tigres asiáticos. El auge de China y de la India se aceleró, así, visiblemente, y la posición de Japón como potencia regional hegemónica se ha visto duraderamente sacudida. El boom de los "mercados emergentes" pasó. Y los inversores europeos y norteamericanos se lanzaron de cabeza a la nueva bonanza: la carrera planetaria en pos de los valores de Internet y tecnológicos entró en 1998/99, en plena resaca de la crisis asiática, en su fase más caliente, que terminaría un poco después al estallar la burbuja especulativa de la New Economy.

¿Hay paralelos con la situación presente? También entonces jugaron unas propiedades inmobiliarias sobrevaloradas un papel capital; también entonces concedieron los bancos créditos por doquier, sin preocuparse demasiado por su calidad. También entonces jugaron los fondos hedge un gran papel, aunque el papel de los derivados financieros no fuera muy destacado. Desde la crisis asiática sabemos que los mercados financieros son cualquier cosa menos "eficientes". Al contrario: el radical desmantelamiento de todos los controles del movimiento de capitales, emprendido también con celo por los países en el umbral del desarrollo, los torna más vulnerables que nunca a los movimientos especulativos de capitales a corto plazo. Desde entonces sabemos de los riesgos que corren las estrategias de desarrollo puramente orientadas a la exportación y sometidas a los créditos del exterior.

Desde 1997/98 resulta, además, claro que la óptica político-financiera convencional encarna en el FMI daña más que ayuda. Para los países de la OCDE, el FMI ha perdido cualquier relevancia. También las economías asiáticas y latinoamericanas –inveteradamente caracterizadas por su obligaciones con el FMI— se ha independizado. Ya en 1998, Singapur, Hongkong y Taiwán, gracias a una acumulación masiva de reservas de divisas, estaban en situación, cuando menos, de defender el curso cambiario de sus monedas. Diez años después, China, que se ha beneficiado de la crisis asiática como nación exportadora y atractora de capitales, dispone de la mayor reserva de divisas del mundo, cosa que, huelga decirlo, no está exenta de riesgos con un dólar en proceso de debilitación. Que los países asiáticos en el umbral del desarrollo se hayan esforzado en desacoplarse de la moneda estadounidense, es una consecuencia del shock de 1997/98.

A nadie se le ocurre en la presente crisis pedir auxilio al FMI o al Banco Mundial, pues ambos están plenamente ocupados consigo mismos (vale decir: con sus propias miserias financieras). Y esa es una consecuencia tardía de la crisis asiática, así como de las lecciones que de ella sacaron los Estados afectados.

De la crisis asiática a la crisis financiera en EEUU

Wall Street en la resaca

28 octubre 1997. – los cursos se desploman en las bolsas asiáticas. Cae Wall Street en la resaca del crac, y tiene que encajar una pérdida del 13%. El DAX alem´án registra ese día una caída del 8%.

Bancarrotas en Rusia
21 agosto 1998. – en Rusia se declaran insolventes varios bancos, y el DAX registra en 24 horas una caída del 5,4%.

Terror y pánico
11/12 septiembre 2001. – tras los ataques a Nueva York y Washington, el pánico se apodera de los mercados financieros mundiales, porque Wall Street suspende por completo sus sesiones. Eso le cuesta al DAX alemán un 8,5%. En el conjunto del planeta, los cursos ceden más de un 11%.

Respuesta militar
14/15 septiembre 2001. – puesto que EEUU pone vigoroso énfasis en una respuesta militar al 11 de septiembre, las bolsas entran otra vez en tremolina. El DAX alemán cede otro 6%.

La guerra de Irak aniquila los valores bursátiles
24/ 25 marzo 2003.- la incipiente invasión de Irak por EEUU comienza afectando gravemente a los mercados financieros. Hay ventas de acciones dicatadas por el pánico. El DAX alemán cae cerca de un 6,1%.

Lunes negro
21 enero 2008. – la crisis del mercado hipotecario en EEUU, que estalló en julio de 2007, ha terminado por infectar al mercadeo financiero mundial. Estimuladas por una recesión norteamericana en ciernes, se desploman las bolsas por doquier (el DAX alemán, en un 7,2%).

Michael Krätke, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, estudió economía y ciencia política en Berlín y en París. Actualmente es profesor de ciencia política y de economía en varias universidades alemanas y en el extranjero, desde 1981 principalmente en Amsterdam. Coeditor de la revista alemana SPW (Revista de política socialista y economía) y de la nueva edición crítica de las Obras Completas de Marx y Engels (Marx-Engels Gesamtausgabe, nueva MEGA). Investigador asociado al Instituto Internacional de Historia Social en Amsterdam. Autor de numerosos libros sobre economía política internacional.


http://www.rebelion.org/noticia.php?id=63688

Friday, February 15, 2008

Crisis inmobiliaria y recesión económica

Luis Paulino Vargas Solís
Argenpress

Se habla en estos días de una posible -casi confirmada- recesión económica en Estados Unidos, así como de las agresivas, incluso rocambolescas, medidas fiscales y monetarias que, ante esa situación, son adoptadas por las autoridades de ese país. Vale la pena intentar, aunque sea brevemente, una caracterización de conjunto de la situación que se plantea. Eso sí con la advertencia de que este es un asunto de tal complejidad que difícilmente ningún análisis podría evitar dejar por fuera algún o algunos aspectos importantes.

1. La economía estadounidense frente al resto del mundo

La economía de los Estados Unidos es gigantesca: medida en términos monetarios, suma aproximadamente 14 billones de dólares (14 millones de millones de dólares) cosa que, a su vez, equivale a cerca de una cuarta parte (25%) del total de la economía mundial. Este dato lleva a una muy razonable y casi obvia conclusión: dado el enorme peso de su economía, una recesión en Estados Unidos probablemente tendrá efectos importantes para el resto del mundo, incluso economías que, como la de China, han venido mostrando gran dinamismo.
Baste decir que en 2007 el superávit comercial de los chinos en su intercambio con Estados Unidos, alcanzó la impresionante cifra de U$S 163 mil millones. (1) La economía japonesa -que de por sí anda muy tambaleante- también se vería perjudicada seriamente, según se desprende del hecho de que su superávit comercial con Estados Unidos es cercano a los U$S 90 mil millones. (2) Incluso la Unión Europea -no obstante la fortaleza del euro frente al dólar- maneja notables superávits comerciales con Estados Unidos, situados en alrededor de U$S 100 mil millones anuales (U$S 112 mil millones en 2006, según datos de la Organización Mundial de Comercio, OMC). Planteado de otra forma: según datos de la OMC, en 2006 el 21% de las exportaciones chinas, el 24% de las de la Unión Europea de los 25 y el 23% de las de Japón, tiene por destino Estados Unidos. En total, Estados Unidos representa el 15,5% de las importaciones de mercancías a nivel mundial (dato de 2006).Estos números simplemente ratifican una cosa: Estados Unidos es una especie de inmensa trituradora que absorbe importaciones masivas provenientes de las otras potencias económicas y, en general, del mundo entero. Por lo tanto, y asimismo, actúan como un importante factor dinamizador o, como habitualmente se dice, hace el papel de locomotora que jala al resto de la economía mundial. A la inversa, una desaceleración significativa de la economía estadounidense -y con más razón una recesión abierta- constituiría una mala noticia para las exportaciones chinas, japonesas y europeas como, en general, para las de muchos otros países, incluida Costa Rica.Por otra parte, la posibilidad (que optimistamente algunos evocan) de que China -con su acelerado ritmo de crecimiento económico- tome el relevo y se coloque como la locomotora mundial, no se ve demasiado prometedora, principalmente por dos razones. Primero, porque China misma sería impactada por la posible recesión estadounidense y, segundo, porque el peso de China en el comercio mundial aún es muy inferior al de Estados Unidos. Baste decir que las importaciones chinas representan un 6,4% de las importaciones mundiales (muy lejos del 15,5% que corresponde a Estados Unidos) (datos a 2006).

2. Una economía gravemente desequilibrada

Aunque es una economía tan grande y poderosa, sin embargo Estados Unidos es, al mismo tiempo, una economía altamente desequilibrada y, cosa notable, sus principales desequilibrios se ubican en sus relaciones externas: por un lado la balanza de pagos y, a la par, el abismal endeudamiento con el resto del mundo. A los dos anteriores, debe agregarse el déficit fiscal del gobierno federal. Repasemos brevemente cada uno de estos tres elementos.a) La cuenta corriente de la balanza de pago. Esta cuenta registra los intercambios entre un país y el resto del mundo, tanto de bienes (mercancías materiales) como de servicios (intangibles). En el caso de los Estados Unidos la cuenta corriente presenta un déficit que resulta típico de un país subdesarrollado, no de una potencia económica. En el último lustro, la cuantía anual de este déficit ha superado el 6% como porcentaje del PIB. (3) En 2007 disminuyó su peso relativo gracias al debilitamiento del dólar frente al euro y otras divisas importantes, cosa que ha favorecido las exportaciones estadounidenses y encarecido sus importaciones. Aún así, ese déficit en 2007 alcanzó una cifra superior a los U$S 750 mil millones, es decir, alrededor (o poco más) del 5,5% del PIB estadounidense.b) El endeudamiento. Si bien este endeudamiento constituye un problema viejo, en todo caso ha aumentando aceleradamente durante los años del desastroso gobierno de Bush, en el transcurso del cual creció alrededor de un 50%. A finales de 2007 superó los nueve billones de dólares (nueve millones de millones de dólares) (4), lo que representa aproximadamente un 65% del PIB de ese país.c) Déficit fiscal del gobierno federal. Recordemos que durante la segunda administración de Clinton se logró revertir el déficit fiscal heredado de los gobiernos republicanos que lo antecedieron (Reagan y Bush padre). Al finalizar el gobierno de Clinton el superávit fiscal era cercano al 2,5% como proporción del PIB. Bush hijo -cuyo legado es funesto, cualquiera sea el lado por el que se lo mire- revirtió esta situación en muy poco tiempo al punto que hacia el 2004 el déficit anduvo en los alrededores del -3,5% del PIB. Para 2007 la cifra respectiva se sitúa en poco más de -1% pero las medidas fiscales que actualmente se intentan aplicar a fin de enfrentar la posible recesión de la economía, lo elevarían en 2008 por encima del -2%. (5)

3. Vivir por encima de sus posibilidades

El cuadro actual de la economía estadounidense se sintetiza, pues, en lo siguiente: endeudamiento galopante, enorme déficit de cuenta corriente y persistente déficit fiscal. Pareciera el síndrome típico de algún país periférico y subdesarrollado. Pero, sin embargo, se trata de la primera potencia económica mundial y, con mucho, la economía nacional más grande (incluso más grande que la Unión Europea).Justo ahí reside el grave problema, ya que Estados Unidos ofrece una combinación que podrían resultar explosiva: un inmenso peso económico y un síndrome de abismales desequilibrios. Y, cosa notable, estos desequilibrios en realidad quedan gráficamente sintetizados en un solo dato: el ahorro estadounidense es nulo, incluso negativo. Siendo una potencia económica tan importante, es, sin embargo, un país que vive por encima de sus posibilidades, chupando permanentemente del ahorro del resto del mundo a fin de sostener su gasto excesivo.Esto último es algo que los sectores más lúcidos y críticos de la sociedad estadounidense empiezan a admitir en voz alta. Es el caso del prestigioso economista Paul Krugman en un artículo reciente para The New York Times (6), en el cual Krugman también admitía -si bien recurriendo a fórmulas más bien eufemísticas- que lo que ponía a salvo a Estados Unidos de verse arrastrado en una crisis similar a la que, por ejemplo, golpeó a Argentina a inicios del actual decenio, es que la deuda estadounidense ha sido tomada y está expresada en la propia moneda de ese país: el dólar. Tremenda alquimia, pues: como el dólar es, a un mismo tiempo, moneda nacional estadounidense y divisa de aceptación universal, los gringos parecen haber creído que ello les daba autorización para endeudarse al infinito. Tan fácil como seguir emitiendo dólares y bombeándoselos al resto del mundo.No por casualidad se dice que China y Japón acumulan, en forma combinada, reservas en dólares por algo así como la colosal cifra de U$S 1,7 billones, (7) las cuales son en buena parte resultado de los tremendos superávits comerciales que esos países acumulan en su intercambio con Estados Unidos. Pero el superávit chino y japonés implica, como hemos comentado, déficit para los estadounidenses. Y tales faltantes deben financiarse, cosa que se hace principalmente de una forma: mediante los flujos de capital hacia Estados Unidos, los cuales asciendan a cifras de entre U$S 65 a 70 mil millones mensuales.

4. El dólar en la cuerda floja

Históricamente se ha supuesto que el dólar es sólido en vista de que se percibe -correcta o erróneamente- que la economía estadounidense es igualmente sólida y, a la vez, que su poder político-militar es contundente. Lo primero es algo que resulta cada vez más cuestionado, pero la verdad es que incluso lo segundo muestra algunas resquebrajaduras, en vista de los fracasos militares en Irak y Afganistán, el evidente fiasco de la guerra contra el terrorismo y, en general, el desprestigio creciente y la declinante influencia ideológica de los Estados Unidos.Estas cosas proyectan sombras sobre la solidez del dólar y, en consecuencia, sobre la peregrina pretensión estadounidense de seguir consumiendo por encima de sus posibilidades mientras se endeudan al infinito. Si el dólar deja de ser confiable -todo parece indicar que está dejando de serlo- ya no será aceptable para el pago de deudas y, la verdad, los países tampoco querrán tener grandes reservas en esa moneda. Incluso se procurará que porciones crecientes del comercio mundial se realicen en otra u otras monedas, tal cual, por ejemplo, lo han planteado algunos países petroleros en relación con esta mercancía energética.La desconfianza en el dólar hará que éste tienda a debilitarse frente a otras monedas importantes y, eventualmente, ello podría conducir a una severa reducción de su valor. A su vez esto tendría diversas implicaciones. Una de estas, en particular, sintetiza todas las demás: ello obligaría a la economía estadounidense a frenar su espiral de endeudamiento y a comprimir el gasto a sus reales posibilidades.Simple: un derrumbe del dólar implicaría un empobrecimiento generalizado de la sociedad estadounidense relativamente a sus estándares actuales. Se verán obligados a producir más y financiar por su propia cuenta el consumo de sus familias y la inversión de sus empresas, así como sus brutales gastos militares (los cuales ascienden a la espeluznante cifra de unos U$S 623 miles de millones en 2004, aproximadamente el 56% del total del presupuesto militar mundial). (8)

5. ¿Ocurrirá el derrumbe?

¿Quién puede saberlo? Así planteadas las cosas se entra en un terreno especulativo e incierto el cual prefiero dejar en manos de brujos y pitonisas. Simplemente me parece que es imposible conocer suficiente acerca de la complejísima realidad subyacente -es decir, del entramado de las tendencias y contratendencias que influyen en estos procesos- como para afirmar nada en un sentido o el otro.Sin embargo, algunos datos muy significativos van quedando relativamente claros. Los enumero brevemente:a) La burbuja inmobiliaria del período 2002-2006 es tan solo la manifestación más reciente -y relativamente paroxística- del sesgo consumista y despilfarrador de la economía estadounidense, en cuanto constituyó el motor que dio impulso al crecimiento durante un período caracterizado por un deterioro severo de los grandes desequilibrios de la economía estadounidense.b) La crisis inmobiliaria desata una crisis social de amplio alcance, torpedea las bases de todo el sistema financiero-especulativo estadounidense y amenaza tener efectos negativos sobre el conjunto o una porción significativa de su sistema económico.c) La forma como está siendo abordada la crisis -especialmente el enfoque asumido por la Reserva Federal y la administración Bush- constituye un acto de negación: privilegia la coyuntura de corto plazo e ignora o evade los problemas estructurales de más amplio alcance.Brevemente analizó en lo que sigue los elementos principales contenidos en estos tres puntos anteriores.

6. Una vieja conocida: La globalización financiera

En una de sus facetas principales, la llamada globalización es globalización financiera. Esta última toma la forma de una deriva global de inmensas masas de capitales que existen solamente como registro contable, sin respaldo real en la producción. Su carácter ficticio define asimismo su sesgo especulativo. Y justo este par de características originan lo que son, a un mismo tiempo, su potencialidad y su desgracia. La potencialidad de inflar inmensos auges especulativos, y la desgracia de que éstos siempre son transitorios y usualmente conducen a derrumbes catastróficos.Los grandes desequilibrios de la economía estadounidense -es decir, su tendencia estructural a gastar por encima de lo que produce- ha sido, con seguridad, uno de los principales motores impulsores de esta globalización financiera. La razón: los dólares con que Estados Unidos paga sus excesos inundan la economía mundial y alimentan permanentemente la especulación financiera. Ya lo decíamos: esa es la enorme ventaja que da tener una moneda nacional que también es moneda mundial.Estos capitales financieros se mueven como al modo de enormes mareas que experimentan flujos y reflujos periódicos. Llegan en forma masiva a un país -del cual se “enamoran” por alguna sinrazón que los atrapa- y recalientan su economía. Y luego, por alguna otra tontería igualmente irracional, se asustan y, tumultuosos, abandonan ese país y lo precipitan en la crisis. Una y otra vez -con apenas variantes secundarias- hemos visto repetirse este patrón. Así se ha constatado en los últimos lustros, desde el “efecto tequila” mexicano a las sucesivas crisis posteriores: Asia Oriental, Rusia, Brasil, Argentina, Turquía. Lo realmente extraordinario es que ahora el problema se manifiesta en el corazón mismo del capitalismo mundial: los Estados Unidos.Incluso Krugman -en el artículo que cité anteriormente- admite que la actual crisis hipotecaria en Estados Unidos comparte importantes rasgos con crisis similares que han vivido países del tercer mundo. Se origina, principalmente, en la afluencia masiva de capitales financieros que recalentaron al extremo el sector inmobiliario estadounidense e indujeron una serie de comportamientos especulativos, supremamente irresponsables, los cuales no solo están provocando hoy día que millones de familias estadounidenses se queden sin casa sino que, además, hacen que las pérdidas que esto provoca se extiendan ampliamente a todo el sistema financiero gringo y mucho más allá.La deriva global de los capitales especulativos -que en buena medida es alimentada por los excesos de la economía estadounidense- en este caso se concatena directamente con esos excesos: vino a financiar un auge inmobiliario que, a su vez, alimentó un período de crecimiento (2002-2006) donde los desequilibrios se agudizaron significativamente hasta límites que, sin duda, resultan peligrosos para la estabilidad de la economía mundial. Esto último se hace manifiesto en la generalización de las pérdidas derivadas de la crisis inmobiliaria a bancos no estadounidenses; en la inestabilidad de las bolsas de valores a nivel mundial; en el riesgo -nada descabellado- de una recesión global. Incluso en el peligro, no conjurado, de un derrumbe del dólar.

7. ¿Más de lo mismo?

Este no es un problema de corto plazo pero, cosa notable, está siendo enfrentado por las autoridades estadounidenses como si lo fuera. Para los operadores del capital especulativo -que tienen su asiento en bancos transnacionales y bolsas de valores- todo se reduce a lograr que los índices bursátiles aumenten de nuevo y con ese fin han ejercido presiones salvajes sobre la Reserva Federal, a fin de que ésta baje las tasas de interés. Su visión es extremadamente cortoplacista y estrecha. A las autoridades económicas, así como al establishment intelectual y las élites políticas, les habría tocado aportar una visión más amplia y crítica. Pero, con escasas excepciones, ése no es el caso, quizá porque ello supondría cuestionar de raíz el orden actual, donde los intereses corporativos y financieros se imponen ampliamente, imponiendo de paso su ideología.El caso es que, complaciente con los intereses financieros, la Reserva Federal ha disminuido aceleradamente las tasas de interés y en tan solo los últimos nueve días de enero la recortó de 4,25% a 3,0%. Es como si dijeran: sigamos la fiesta, consumamos, gastemos, que el resto del mundo paga la cuenta. No se ve cómo sostener esta estrategia, cuando la inflación en 2007 (4,1%) ha sido la más alta en muchos años, y el dólar perdió -tan solo en el último año- alrededor de un 15% de su valor frente al euro. Intentar llevar las tasas de interés incluso por debajo de la inflación pretende una sola cosa: promover el gasto desorbitado. Y, a la par, ello podría ser una buena manera de agudizar la marcada debilidad que el dólar manifiesta, especialmente cuando al mismo tiempo Bush anuncia un presupuesto federal que dispara a U$S 410 mil millones el déficit para 2008 (un 2,9% del PIB). (9) Ello incluye recortes sustanciales en salud y educación; rebajas impositivas para los más ricos y grandes incrementos del gasto militar. Hay una palabra que sintetiza lo que esto significa: demencia.Aún están por verse los verdaderos alcances de la crisis. Un recuento difundido recientemente desde el sitio BBC News (10), daba cuenta de pérdidas combinadas por U$S 91 mil millones, reportadas por los quince principales bancos -seis europeos y nueve estadounidenses- directa o indirectamente afectados por la crisis hipotecaria. A la lista de siniestrados se unieron hace pocos días los tres mayores bancos japoneses -Mitsubichi UFJ; Mizuho y Sumitomo Mitsui- con pérdidas conjuntas por casi U$S 52 mil millones (11), vinculadas, por supuesto, al desastre hipotecario estadounidense. Entre tanto, crecen los rumores acerca de los problemas que estarían enfrentando compañías aseguradoras. En particular un reportaje en The New York Times (12) menciona dos: MBIA y Ambac Financial Group, acerca de las cuales se especula que, en conjunto, tendrían pérdidas por U$S 24 mil millones de dólares. Así, cobran sentido las estimaciones que se difunden, en el sentido de que las pérdidas totales podrían llegar a los U$S 400 mil millones.Evidentemente todo esto conlleva un sacudón brutal sobre el sistema financiero de Estados Unidos y, quizá, el del mundo entero. Pareciera inevitable la recesión, la cual quizá ya está en curso. Y aunque probablemente sea la más severa en décadas, seguro no provocará el derrumbe del capitalismo. Pero, cuanto menos, podría traer consigo algún saneamiento que restablezca un mínimo de racionalidad. O sea, que amaine un poco la demencia y se restituya una elemental noción de justicia.Sin embargo, y excepto que la crisis se profundice gravemente, ello no se ve factible. En cambio, las decisiones recientes de la Reserva Federal, así como el presupuesto de Bush, nos muestran una cosa: los intereses financieros-especulativos que provocaron el desastre, siguen, de lo más campantes, al comando del navío.

Notas:

1) China alcanza u superávit comercial récord de 262.000 millones de dólares en 2007, Disc@pnet, 11 de enero de 2008, disponible en: http://www.discapnet.es/Discapnet/Castellano/Actualidad/Nueva_Hemeroteca/detalle?id=170637 (Consultado el 1-2-2008).
2) Johnson, Chalmers, Going Bankrupt. Why the Debt Crisis Is Now the Greatest Threat to the American Republic, The Nation Institute. Disponible en: http://www.tomdispatch.com/post/174884/chalmers_johnson_how_to_sink_america (consultado el 1-2-2008).
3) Amador, Héctor, Déficit fiscal y corriente en EU, los terribles gemelos, Revista Fortuna, disponible en: http://revistafortuna.com.mx/opciones/archivo/2005/julio/html/nglobales/deficit.htm (consultado el 22-1-2008).
4) Johnson, Chalmers, op. cit.
5) US economy at a glance, BBC News, disponible en: http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/2/hi/business/7217227.stm (consultado el 1-2-2008).
6) Krugman, Paul, Don’t cry for me, America, The New York Times, 18 de enero de 2008, disponible en: http://www.nytimes.com/2008/01/18/opinion/18krugman.html?_r=1&th&emc=th&oref=slogin (consultado el 19-1-2008).
7) Johnson, Chalmers, op. cit.
8) Idem.
9) Bush propone un presupuesto que amplía el gasto en defensa y lo recorta en medidas sociales, El País, 4 de febrero de 2008 en: http://www.elpais.com/articulo/economia/Bush/propone/presupuesto/amplia/gasto/defensa/recorta/medidas/sociales/elpepueco/20080204elpepueco_13/Tes (consultado el 4-2-2008).
10) Merrill Lynch posts $7.8bn loss, BBC News, 17 de enero de 2008, disponible en: http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/2/hi/business/7193915.stm (consultado el 17-1-2008).
11) Crisis hipotecaria golpea a bancos japoneses, La Nación, 4 de Febrero de 2008, p. 29A.12) A warning on insurers frays nerves, The New York Times, 31 de enero de 2008, disponible en: http://www.nytimes.com/2008/01/31/business/31bonded-web.html?th&emc=th (consultado el 17-1-2008).

Monday, February 11, 2008

EE.UU. exporta su crisis económica: cuál es la lección para Argentina

Por: Daniel Muchnik

Más de tres mil millones de millones de dólares --3,1 billones de dólares- es el presupuesto que solicitó al Congreso el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, para el transcurso de este año iniciado. De este total, más de 515.000 millones de dólares necesita el Pentágono para continuar sus acciones bélicas en el mundo, más otros 70.000 millones de dólares exclusivamente para gastos de guerra en Irak y Afganistán. Eso sí: habrá recortes de gastos. Entre ellos en materia de salud, que agravará aún más la difícil situación de gran parte de la población y motivo de intensos debates. Es una historia que ya lleva décadas, cuyo primer capítulo restrictivo estuvo a cargo de Ronald Reagan y luego fue permanente caballito de batalla del Partido Republicano cuyos máximos dirigentes tienen entre ojo y ojo toda inversión social del Estado, considerada un pecado sin perdón.

La salud en el país del Norte tendría unos US$ 208.000 millones menos en los próximos cinco años. Una noticia que alimentará la cinematografía de Michael Moore para otro documental crítico sobre la gestión sanitaria. Con estos números, el déficit público en el último año de la gestión de Bush sería aún más alto que en 2007, cuando alcanzó los US$ 162.000 millones. Este 2008 tendría un déficit de US$ 410.000 millones, el 2,9% del Producto Bruto Interno de EE.UU., la primera gran potencia. Para el año que viene se estima un déficit de 407.000 millones de dólares, el 2,7 por ciento del Producto Bruto.

Así, los que pregonaron el déficit cero para la Argentina se revelan unos irresponsables fiscales, con el agravante de que en gran parte de esa cuenta es para financiar aventuras bélicas de intensidad y sin límites geográficos. Pero estas proyecciones son conservadoras frente a la realidad. Porque Estados Unidos ya está sumergido en la recesión y las estimaciones de ingresos suenan exageradas a la luz de la recaudación real que tendrá el Tesoro norteamericano.

El gran riesgo que enfrenta Washington es que el déficit crezca aún más, y que el mundo se canse de seguir financiando tamaño agujero, algo que ya se manifiesta en la desvalorización del dólar.

Todo esto no toma en cuenta las grandes inyecciones de fondos de Reserva Federal en el sistema bancario norteamericano para evitar quiebras en cadena de instituciones comprometidas a partir de la cesión de créditos subprime. Aunque allí no concluye el socorro porque la Reserva colocaría ayuda entre las compañías de seguro. La última maniobra fue una ayuda a entidades financieras por US$ 100.000 millones.

La ley de leyes norteamericana (Presupuesto) revela que el país más poderoso está metido en un pantano económico financiero en el que se hunde día tras día, llevando a su población a perder buena parte del estándar de vida que la diferenciaba del resto del mundo.

Hasta hace poco, otras regiones del planeta no recibían el impacto de los acontecimientos internos norteamericanos. Hoy, a través de la devaluación del dólar y de la recesión, el pantano se exporta al exterior, amenazando con una crisis más general, sin respetar las fronteras.




Los números hablan
515.000
Son los millones de dólares que necesita
el Pentágono para continuar sus acciones bélicas.
162.000
Son los millones de dólares que alcanzó
el déficit público de EE.UU. en 2007 y
sería aún más alto en el último año de Bush.
100.000
Son los millones de dólares en ayuda a las
entidades financieras que aportó
la Reserva Federal estadounidense.

http://www.clarin.com/diario/2008/02/11/elpais/p-01501.htm

Friday, February 08, 2008

Las lecciones de la crisis financiera

Danielle Bleitrach
CEPRID
Traducción de Natalia Litvina

El pánico recorre las filas del capital, hasta el punto que los ingleses empiezan a considerar la nacionalización de los bancos. En Estados Unidos el presidente de FED (el banco central norteamericano) Bernanke sugirió al Presidente Bush relanzar la economía: en efecto, no se trata de una política global ni de una reforma a tiempo completo, pero sí de una bajada de impuestos y de medidas provisionales, de hecho van a ser inyectados entre 100 mil y 150 mil millones de dólares. O sea, la cantidad estimada de las pérdidas de la crisis financiera del verano pasado. (1) Cada día se descubre que grandes bancos europeos están bajo la amenaza de quiebra, que miles de millones de dólares de sus activos están desvalorizados y ya no representan nada, que la crisis se extiende a todo el mundo occidental.

En Europa los ministros de finanzas francés, británico, alemán e italiano se reunieron de urgencia 17 de enero de 2007 y tienen que volver a reunirse el día 29 del mismo mes, conclusión: "la crisis de los mercados es seria y exige respuestas rápidas". Primero se trata de saber cuál es el volumen de pérdidas reales, luego averiguar cómo afrontar la necesidad del efectivo y finalmente elaborar medidas para los fondos estatales.

¿Creen ustedes realmente que la crisis de la que hablábamos desde este verano y que luego desgraciadamente se ha cumplido no podía ser anticipada por el ejército del capital y sus gerentes? ¿ Se han autointoxicado voluntariamente, son los medios tan incompetentes o tan vendidos que nadie se atreve a prever las consecuencias de una situación donde confluyen tantos intereses? (2)

A título de propaganda, desde hace algunos años nos repiten que todas nuestras dificultades provienen de la competencia asiática, de China y de su mano de obra barata, de otros países emergentes. Sí, pero precisamente esta vez es imposible buscar allí los culpables de crisis, ya que China e India no sólo no están en el origen del fenómeno, sino que aseguran el crecimiento mundial.Es cierto hasta tal punto que el Primer ministro británico Gordon Brown, preocupado por la crisis que amenaza los Estados Unidos igual que la mayoría de sus homólogos europeos e incluso más, siendo el sistema financiero británico más vulnerable, se marchó a China a buscar las claves del crecimiento, luego irá a la India. El mismo recorrido será repetido por el presidente francés. El ministro británico declaró: "En los próximos años se prevé un aumento en un 50% de nuestro comercio con China. Esa nueva relación podría representar la creación de miles de empleos en Gran Bretaña, se trata probablemente de decenas de miles de puestos de trabajo, explicó el ministro a la cadena de televisión ITV". Estamos lejos de la habitual propaganda contra China que nos quita puestos de trabajo y nos obliga a apretar el cinturón. Todos los argumentos que han sido presentados a los trabajadores para explicar el paro, la precariedad, los salarios bajos, culpaban a la competencia asiática.Según parece, China crece y si lo hace es gracias a una buena planificación y al hecho de tener controlado al tigre financiero.

(3) Hay que reconocer enseguida que China igual que otros países emergentes sigue estando subdesarrollada y en gran parte los aspectos forzados, totalitarios, de su entrada en el mercado se deben al intento de salir de su estado de subdesarrollo para asegurar la supervivencia de miles de millones de seres humanos. Así que, como podemos observar, la forma de ver el modelo autoritario del Estado por el capitalismo occidental está inspirado en la pérdida de influencia sobre el futuro de la globalización. Si el discurso ideológico de G.W.Bush en particular y del conjunto político - mediático en general confundió a sabiendas mercado y democracia, parece que por culpa de la crisis deslizamos hacia el totalitarismo de mercado. El ciudadano consumidor al que el Imperio ya no garantiza pan y circo está invitado a trabajar para la empresa Estado con el fin de conservar el beneficio y tendrá que hacerlo bajo múltiples golpes: presión ideológica, competencia, instituciones supranacionales además de represión pura y dura.Hoy día el crecimiento de la economía americana se debilita y va incluso camino a una clara recesión con el sector inmobiliario que ha caído en un 25% en un año y otros como el automovilístico que están en la misma situación. Mientras tanto los países emergentes como China o la India representan un 25% de la economía mundial frente al 22% de los EEUU. Lo que está claro, es que estos últimos están en la postura de defensa y cambian su discurso de libre intercambio por los argumentos neoproteccionistas. Alemania y tras ella toda Europa están a punto de seguir a los EEUU, que por el recelo por los "fondos estatales" reaccionaron reforzando el poder de su comité de inversiones extranjeras.

¿Cómo conciliar este neoproteccionismo con el hecho de que se espera que China y la India sigan con su papel de maquina de arrastre, mientras que, como lo apuntas ciertos economistas "la economía norteamericana se encuentra en un círculo vicioso de quiebras personales, hundimiento del sector inmobiliario y pérdidas crecientes de activos financieros". (4)

Aún si los EEUU están frente a una crisis estructural (5), siguen siendo la primera potencia mundial y nadie es capaz de disputarles su hegemonía, al igual que no existe realmente ningún sistema que pueda competir con el capitalismo y el imperialismo. Los EEUU ocupan las primeras posiciones en el mundo en cuanto a su parte en la producción mundial, ingresos nacionales, producción agrícola, ordenadores, exportación de servicios, cartera de inversiones extranjeras. Su principal ventaja sigue siendo el hecho de invertir un 2,6% de su PIB en la enseñanza superior y llevarse casi todos los premios Nobel, además la mitad de todas las patentes se registra en EEUU. (6)

La mitad de los inmigrantes que acogen EEUU son universitarios. Europa, a pesar del discurso de Lisboa se queda atrás, y la subida del euro revela por el momento más bien una inversión financiera y no un dinamismo económico. Entonces hay que comprender bien la situación y la crisis, paradójicamente, el precisamente el peso de los EEUU, el papel central de su moneda que representa más de dos tercios de intercambios en el mundo, y su utilización para la mayoría de las transacciones comerciales que provocan esa situación de crisis generalizada porque se teme que no haya ningún país que sea capaz de tomar el relevo o por lo menos encauzar los efectos nocivos.¿La crisis del capitalismo?Lo que se puede entrever a través de esa crisis es la dominación planetaria de un sistema y el hecho de que su crisis sobrepasa cualquier caso particular, incluidos los arriesgados montajes en el sector inmobiliario norteamericano.

¿Será la política exterior, los envíos de tropas a Iraq? Sin duda alguna eso aportó su grano de arena, pero al fin y al cabo el gasto militar representa tan sólo un 3.8% del PIB y un 20% del presupuesto federal, es una sangría soportable y se supone que garantiza el dominio norteamericano en el planeta: mar, aire, espacio y ciberespacio. No obstante, no insistiremos sobre esto, todo el sistema está concebido para el enfrentamiento con una superpotencia y no para el trabajo mas simple de una policía contra revueltas populares: de ahí la asimetría de los combates en Iraq que podemos observar y también el ejemplo de China, que rechaza el enfrentamiento. Todo que se obtiene con esa fuerza es el aislamiento, provocar alianzas ampliadas como la organización de cooperación de Shanghai, o lo que ocurre hoy en América Latina o en África. De allí vienen todos los problemas: ninguno en concreto puede provocar el declive definitivo de los EEUU, pero su imbricación sistemática amenaza hoy a este coloso sin rival.¿De dónde viene la crisis? El diario financiero Les Echos la atribuye a los aprendices de brujo del mundo financiero. Según este periódico se trataría de jóvenes economistas: "Es la increíble dejadez de nuestros de nuestros niños bonitos, recién licenciados en nuestras maravillosos colegios de comercio o de ingeniería que han montado unos proyectos financieros ruinosos donde nadie entiende nada, incluidos sus propios dueños."

Resumiendo, los capitalistas serían víctimas de unos pequeños manipuladores… Nuestros propios ministros de finanzas buscan el chivo expiatorio en las agencias de asesoramiento financiero que están acusadas de decir cualquier cosa, pero ¿a favor de quién? Esa no es la primera ola de escándalo, recuerden el asunto Enron en EEUU. Pero el periodista de Les Echos sigue: "A la pregunta '¿cuántos créditos hipotecarios de alto riesgo tienen ustedes en su cuenta?" los banqueros responden: 'No tenemos ni la menor idea.' Hay que esperar entonces, con una bola en el estómago, la publicación de las cuentas de 2007 de cada institución financiera para poder hacerse una idea de la importancia de daños."

Cada nuevo día trae su lote de malas noticias: primero Citybank, luego Merryl Lynch etc. Las bolsas se tambalean y nos reiríamos de ello si no estuviéramos seguros que tendríamos que pagar las consecuencias.Aunque el capital no tiene patria, esta fuertemente localizado en los países occidentales para los que EEUU representaba hasta ahora la mejor garantía de sus beneficios y seguridad, comienzan a interesarse por modelos extranjeros de Estado - empresa, como Singapur o algunos Emiratos. No hay ciudadanos sino empleados obligados a someterse a la estrategia del Estado empresa. ¿Es una casualidad que el primer país donde fue inaugurada la actual fase del capitalismo sea el Chile de Pinochet? La lógica de la crisis actual va en el sentido del fascismo de mercado centrándose en la denuncia de los "errores" imputables, no en la irresistible voluntad de especulación a la presión cada vez más fuerte del capital sobre el trabajo, a la destrucción del medio ambiente, etc., pero en el desorden de los mecanismos que habría que regular y agravar.Es en esta fase cuando hay que estar preparado a enfrentarse con la imposición de decisiones que rechazó el voto actual de un tratado y no es más que la punta del iceberg.

Observemos que la izquierda hegemónica, el Partido Socialista Francés, que tiene la manía de denunciar las "dictaduras" extranjeras, apoya alegremente todas las carencias de democracia en el marco europeo.La lección doblePero escuchemos como sigue el periodista financiero: "Esperando a ver como continúa, hay por lo menos dos primeras lecciones que podemos sacar de estos acontecimientos (...) el dinero vuelve loco. Desde que existen genios de las finanzas que han conseguido fabricar productos que salían a 20% de rentabilidad, todos los cerrojos saltaron y ejércitos de auditores, controladores, contables no tuvieron nada que decir a pesar de la opacidad creciente y, digámoslo, una total inverosimilitud de las cifras que se amontonaban ante sus ojos. Ninguna economía en el mundo saca el 20% de rentabilidad, pero nuestros niños bonitos lo han hecho.

Y los accionarios de los bancos aplaudieron. Eso merece sin duda un instante para la retrospección."Si unos pocos personajes pueden provocar la crisis de esta manera, significa que el sistema se rige por un mecanismo ciego y mortífero: el beneficio como único vector de la sociedad.Por ello y a modo retrospectivo, se podrían incluir quizás en los enormes daños colaterales de esa supremacía de las finanzas, no sólo las personas que duermen en la calle en los EEUU, pero también a trabajadores despedidos para hacer que suba el valor de las acciones, vidas destrozadas, empresas y sus trabajadores desangrados por el coste de los gastos financieros, salarios que se reducen para que crezca la parte del capital. Hay que añadir además la dejadez de nuestros políticos de izquierda y de derecha quienes declararon que era imposible intervenir en los mecanismos económicos, habiéndose convertido la economía en una ciencia exacta. La izquierda en el poder que acciona unos mecanismos tales como la oleada de multimillonarios que surgió y constituye hoy día la guardia cercana a Sarkozy.

Así que toda esa gente se puso de acuerdo para dejar vía libre a "los niños bonitos y sus ruinosas empresas financieras". Se acuerdan de lo que les explicaba aquí sobre la crisis financiera, sólo se trataba de créditos hipotecarios de alto riesgo, todo el sistema de crédito funciona basándose en montajes arriesgados…Pero pasemos a la segunda lección del periodista financiero: "la segunda lección provisional atañe a la teoría económica. Desde la revolución de los años Reagan-Thatcher, los doctores del liberalismo total afirman que el mercado tiene que ser el guía principal de la racionalidad económica. Es curioso, pero no se escuchó a esos charlatanes comentar el anuncio reciente del gobierno británico que el Estado, sí, el Estado garantizaría, pase lo que pase, los ahorros de los ciudadanos de a pie en los bancos de su muy amable Majestad. Era cuestión incluso de nacionalizar el banco peor parado, el Northern Rock. Hay que añadir entonces un apéndice a la teoría: la racionalidad del liberalismo total es perfecta solamente hasta la catástrofe final".

Nuestro problema es: ¿ quién va a pagar por aquellos que no pararon de enriquecerse haciendo presión sobre el trabajo, jugando en bolsa? ¿ Qué sangría nos preparan aún en caso de intervención masiva del Estado, incluso de nacionalización bancaria temporal, lo cual podría ocurrir en caso de la debacle financiera? ¿Quién va a pagar? ¿Qué Estado necesitará el capital a partir de ahora? Porque sigo afirmando que "el Estado" no debe ser analizado "en sí", sino como una máquina en cada una de sus fases. El libre mercado desarrollando sus contradicciones entró en su negación del Estado, la empresa que asegura la docilidad de la población y garantiza hasta el absurdo los beneficios económicos. Sus condiciones suponen que el ciudadano está retenido por el miedo, la ignorancia y su deseo de tener un dueño bueno. Francamente, creo que antes que ir a tirar cohetes a favor de un equipo electoral exactamente igual que el de enfrente, me gustaría que reflexionásemos sobre cómo hacer frente a lo que se avecina. Si de algo estoy segura, es de que las fuerzas políticas que se sometieron a esa "racionalidad" la acompañaron, la agravaron, eso atañe tanto a la izquierda como a la derecha, ya no tienen ninguna cualidad para poder solicitar nuestros votos.

Notas
(1) El presidente estadounidense sólo lo desveló a grandes rasgos, pero insistió en el hecho que esas medidas tenían que "basarse esencialmente en aligeramiento fiscal y no en proyectos costosos que tendrían poco impacto sobre nuestra economía". Se refería a las propuestas de la mayoría demócrata en las que se trataba de desbloquear los fondos públicos para ayudar a las clases medias debilitadas, a los parados y a los más necesitados. Unas horas más tarde Sr. Bush añadió no obstante: "Necesitamos llegar a un acuerdo con los demócratas para encontrar una solución." Su plan consiste en aligerar a título excepcional la fiscalidad por un total de 1% aproximadamente del PIB estadounidense, en otras palabras entre 140 y 150 miles de millones de dólares (entre 96 y 103 miles de millones de euros), con el fin de mantener el consumo y el empleo. Dos tercios se liberarían por una desgravación de impuestos de 800 dólares por persona y de 1 600 dólares por familia. El resto consiste en bajar la fiscalidad sobre las inversiones de las empresas. Según la Casa Blanca, esta medida permitirá crear 500 000 empleos. G.Bush no indicó qué sectores cargarían con los gastos .
(2)Danielle Bleitrach, La crise financière pour les nuls par une nulle. Crise des subprimes et ou crise d'un système. agosto 2007. http://socio13.wordpress.com/
(3) Hoy ya nos llega la información de que China está sufriendo una subida de precios de los productos alimenticios que afecta a las capas más desfavorecidas de la población y por ello está volviendo a una práctica "socialista", poniendo en marcha una política de control de precios de los productos básicos. En el mes de noviembre la inflación alcanzó un 6.9%, el nivel más alto desde 1996. Han subido sobre todo la carne, las hortalizas, las frutas, el aceite. En un año la carne de cerdo ha subido en un 43%, el aceite de soja en un 58%. La medida obliga a un cierto numero de empresas a pedir permiso al gobierno para subir sus precios. Por otro lado China controla su política monetaria para impedir que haya demasiado dinero líquido en circulación. Anuncia que estas medidas son provisionales para no espantar a los inversores.
(4) Laura Tyson, asesora de Clinton, en una encuesta a 5 economistas del New York Herald Tribune: ¿la economía norteamericana se dirige hacia la recesión? 17 de diciembre 2007. La respuesta mayoritaria fue "sí", por una vez la realidad confirma las previsiones. ¿Se trata de una purga comparable a la de 2001 o de una crisis estructural, que representa quizás una fase entre dos purgas? Esa última pregunta no se hizo en la encuesta.
(5) Parece evidente que estamos ante una crisis estructural, aquí remitimos a los lectores a nuestro libro: Les Etats-Unis De mal Empire. Ces leçons de résistance qui nous viennent du sud.Aden 2004. Como analizamos en el libro, China sigue siendo la primera potencia, los países emergentes continúan subdesarrollados, pero EEUU entró en un proceso de declive cuya naturaleza es preciso entender: se trata de un sistema que gobierna la globalización actual, el sistema capitalista en su fase senil.
(7) Incluso en este caso sería preciso analizar que ocurre realmente con esa capacidad de innovación, por ejemplo el depósito de patentes y el modo de que eso pesa en la investigación científica, poniendo bajo secreto una gran parte de las investigaciones, esterilizando los intercambios. Y también que Francia se haya convertido en el paraíso fiscal de la "propiedad intelectual". De reforma en reforma, Francia encabeza la lista de países europeos donde es bueno ser impuesto a los grupos extranjeros y la implantación de funciones de holding, de dirección a cubierto de esa "propiedad intelectual". Se puede calcular hasta qué punto ese paraíso fiscal puede combinarse con la gran miseria de la Universidad francesa.

Danielle Bleitrach, socióloga

Traducción de Natalia Litvina para el CEPRID.
natlitvina (arroba)mail.ru


http://www.rebelion.org/noticia.php?id=62981

Saturday, January 26, 2008

Crisis del capitalismo y de la civilización monetarista


Alfredo Jalife-Rahme

En medio del desplome global bursátil, ya muy anunciado sobre el cual hasta da pereza ahondar, la reunión anual del delirante cuan hilarante Foro Económico (sic) de Davos, que de por sí se encontraba en agonía, ha exhibido su patética irrelevancia.

Por lo menos Davos seguirá siendo un centro de esquí, mientras las otras plazas de la “globalización pirata” –es decir, la desregulada “globalización financiera” (que no “económica”) israelí-anglosajona de la parasitaria plutocracia neofeudal y su “contabilidad invisible” en los “paraísos fiscales”–, como Wall Street, la City y Francfort (para citar las relevantes; no vamos a perder el tiempo con las cómicas “bolsas” de Madrid y de la ciudad de México), no servirán para realizar ningún deporte que no sea la excavación de sus ruinas de “papel-chatarra” acumulado en casi dos décadas de alquimia impuesta por sus sicóticos brujos-aprendices a cargo de sus bancos centrales monetaristas, hoy en plena desintegración.

No se trata de una “crisis” ordinaria (el punto de inflexión entre la vida y la muerte) a la que nos tiene acostumbrado el “mercado” capitalista monetarista, sino del “fin de una era” –el imperio del dolarcentrismo– que ha puesto en la picota a su piratería global que se expresó en la más radical de sus excrecencias centralbanquistas: la globalización financiera israelí-anglosajona.

El problema no proviene del manicomio monetarista fiscalista (¿qué de peor se podía esperar de gente tan ignorantemente ahistórica y fanáticamente ultrarreduccionista?), sino de la irresponsable cuan inexistente clase política “global” que se esfumó alarmantemente frente a las alucinantes “leyes (sic)” esotéricas del sicótico “mercado”.

Gran parte de la culpa recae en los irresponsables multimedia “globales” –lo cual obliga a repensar la posesión, uso y abuso de las “concesiones” como el nuevo frente de batalla de la democracia ciudadana del siglo XXI–, quienes engañaron hasta el cansancio a una población valetudinaria cuan ignara para propiciar artificialmente el efecto borrego de los “mercados” controlados por la banca israelí-anglosajona, hoy en plena putrefacción.

Los portavoces de la globalización pirata, como Martin Wolf, editor en jefe de la sección económica de The Financial Times (15/1/08), y Anatole Kaletsky (The Times, 17/1/08) repercuten en sus escritos los estertores del modelo capitalista.

Más profundo, por ser menos financierista que Wolf, Kaletsky verifica las exequias de los dos gigantes del capitalismo bancario estadunidense, Citigroup y Merrill Lynch, “universalmente reconocidos como los mayores y desvergonzados (sic) símbolos de la hegemonía financiera de EU y el triunfo del capitalismo de mercado en cada rincón del planeta”, rescatados en el pasado trimestre con más de 100 mil millones de dólares provenientes de los “fondos soberanos de riqueza” (¡estatales!) de la OPEP, China y Asia.

Se desprenden dos consecuencias nodales a juicio de Kaletesky: “un giro decisivo del centro de gravedad de la economía mundial opera en favor de Asia después de cinco siglos de dominio financiero, económico y por consiguiente (sic) político por Europa y EU”.

No es gratuito que la explosión de la burbuja bursátil global haya sucedido mientras el primer británico Gordon Brown se encontraba en un periplo por China e India, los dos nuevos gigantes emergentes euroasiáticos.

La dupla anglosajona empieza a desacoplarse desde el punto de vista financiero y el premier británico Brown intenta seducir los capitales chinos –específicamente a la estatal CIC, que cuenta con más de 200 mil millones de dólares en “fondos de riqueza soberana”– para atraer su colocación en la bolsa londinense (donde sólo cotizan seis empresas chinas frente a las 39 que operan en Wall Street) con el fin de adoptar a la City como su centro de operaciones fuera de China.

Es notoria la hambruna por los capitales chinos de parte de los descendientes de Adam Smith, mientras en EU se ha vuelto una moda maligna denostar el éxito mercantil de Pekín.

Dicho sea con humildad de rigor, pero desde la primavera pasada en los foros de Casa Lamm-La Jornada ya habíamos advertido sobre el poderoso ascenso de los “fondos soberanos de riqueza” (¡estatales!), cuando propusimos varias medidas para enderezar a Pemex, entre ellas el uso de las Afore y las reservas del parasitario Banco de México, por desgracia en manos de un fundamentalista monetarista: el cordobista-zedillista Ortiz Martínez, quien no cesa de hacer el ridículo por su sometimiento esclavista a la Reserva Federal, en detrimento del interés nacional que le ha costado al país una fortuna por mantener (y subsidiar) las reservas en “dólares-chatarra” en lugar de otras divisas más solventes (v. gr. euro, oro, plata, etcétera) como le venimos aconsejando desde hace un buen tiempo.

Más allá de la penetración de la OPEP y los asiáticos estatistas en las entrañas del minotauro de Wall Street, a juicio de Kaletsky la segunda consecuencia del “rescate” de los principales bancos capitalistas por las entidades gubernamentales de los “fondos soberanos de riqueza” rompen con las leyes del libre mercado capitalista lo que implica que la “actual crisis financiera global no puede ser resuelta por las fuerzas privadas del mercado”.

¿Dónde quedará el “capitalismo de libre-mercado” con tanta intervención estatal? La pelota está del lado de los gobernantes y los reguladores, quienes se encuentran frente a un dilema desgarrador según Kaletsky: “o aceptan un largo (sic) periodo de parálisis financiera, lo que lleva inevitablemente a una profunda recesión global y quizá a una década de depresión al estilo japonés, o bien tendrán que adoptar un plan B que involucra la intervención de algún tipo del sector público que supera el juicio (¡súper sic!) de las fuerzas del mercado”.

La muy acertada publicación europea GEAB (número 21, 15/1/08) desglosa la “Muy (sic) Gran Depresión de EU” que sería “más grave que la de 1929” a nivel local y global: “todos los fundamentos sobre los cuales descansa la economía desde 1945 se vinieron abajo”, cuyo paroxismo se expondrá en el curso de este año, y uno de sus “catalizadores” será la “crisis socio-económica sin precedente en EU que afecta severamente a los hogares” y la credibilidad de los operadores financieros que ha paralizado las inversiones.

Los efectos de la “Muy Gran Depresión de EU” serán contrastantes en Europa, Asia y los países emergentes y se caracterizará por la recesión de EU, la estanflación global y la captura de las instituciones financieras privadas occidentales por las entidades estatales provistas de su poderosos “fondos de riqueza soberana”.

Tampoco hay que exagerar, como el megaespeculador George Soros, que se trata de una crisis de la civilización “occidental (sic)”. Más que una crisis civilizatoria, padecemos, mejor dicho, el triple fin del mercantilismo al estilo Manchester de la globalización financiera al estilo Davos, hoy en la insolvencia crediticia y moral, y de la piratería anglosajona global. No está mal. ¿No será más bien todo lo contrario: que ahora pueda pervivir la verdadera quintaesencia civilizatoria “occidental” tan estropeada, de corte neorrenacentista humanista, donde el ser humano vuelva a colocarse por encima del mercado?

http://www.jornada.unam.mx/2008/01/23/index.php?section=opinion&article=020o1pol

Wednesday, January 23, 2008

Con la baja de tasas, EE.UU. calmó los mercados pero los diarios advierten que continúa el temor

Diversas lecturas para la “fuerte jugada” de la Reserva Federal
Consignan que la “drástica” reducción del 0,75% del tipo de interés es el mayor recorte en décadas. Destacan que persisten las dudas y repasan los movimientos de las principales Bolsas.

La sorpresiva decisión de Ben Bernanke, titular de la Reserva Federal (Fed), de reducir la tasa de interés de referencia del 4,15% al 3,5%, descomprimió los mercados y también le quitó protagonismo al tema del fantasma de la recesión y su posible contagio, que ayer “copó” las portadas. Instalan dichos de George Soros, quien afirma que “ésta es la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial”.Clarín prioriza en nota de Ana Baron la “urgente y drástica baja de las tasas por temor a una recesión” dispuesta por el jefe de la Fed y da cuenta de la reunión de Bush con legisladores para ultimar los detalles de su plan fiscal. Considera que “La mayoría de las Bolsas se estabilizó después del anuncio”. Ambito analiza la baja de 75 céntimos porcentuales “sirvió para detener el pánico de los inversores del mundo, pero lejos está la impresión de que lo peor haya quedado atrás”. Además sostiene que “Resurgieron bonos argentinos casi 3%”.El Cronista apunta que “la administración Bush mostró que hará todo lo que pueda para evitar la recesión” y desde su suplemento de Finanzas y Mercados advierte que “Nada es suficiente: ahora Wall Street quiere otro recorte la semana que viene”. BAE sostiene que “Los mercados recuperaron terreno con la baja de tasas, pero esperan un nuevo recorte de la FED” y señala que “El FMI apoya el plan fiscal de los EE. UU.”. Dedica un apartado al Merval, que “ganó 3,55% y recuperó parte de la caída del lunes”.Página/12 instala que la Fed jugó “Otra carta fuerte para frenar la crisis” y anota los pronósticos de “gurúes” de la “city”, según quienes la crisis tendrá escaso impacto en el país. “Según La Prensa, “Bernanke no logró convencer a Wall Street, que perdió 1,06%” y “El Merval recuperó el 3,55%”.

Estudian el impacto de la crisis en la soja y los granos
Uno de los enfoques que se recorta con peso propio del análisis que hacen los diarios de las derivaciones de la tormenta financiera es la influencia que tuvo en la cotización de los granos y en las perspectivas de la soja.El Cronista instala que “resiste bien la soja: sólo bajó 3%” y señala que “Los granos locales quedaron afuera de las caídas por la crisis”. En esa línea, Clarín consigna en un análisis de Gustavo Bazzan que los precios récord de la soja y otros productos agrícolas “garantizan el colchón de superávit fiscal que amortigua los golpes externos”.En cambio, según Ambito la “Debacle de EE. UU. también impactó en granos: cayeron 2%” y para La Nación “Los granos acusaron recibo de la volatilidad financiera”.

http://www.diariosobrediarios.com.ar/

Tuesday, January 22, 2008

Todos advierten que EE.UU. profundiza la crisis financiera

Especulan sobre la reunión de hoy entre la Presidenta y Moyano

El nuevo temblor en los mercados financieros, provocado por la recesión en Estados Unidos, se convierte en la noticia excluyente del día. Destacan que el “lunes negro” golpeó a la Bolsa porteña.

Tras cuatro jornadas de fuerte dispersión informativa, todos los matutinos coinciden hoy en presentar como noticia central el nuevo temblor en los mercados financieros, generado por la desconfianza en el “megaplán” lanzado el último viernes por el gobierno de George Bush para revertir una serie de indicadores negativos de la economía de Estados Unidos.
Los dos principales diarios argentinos alteran la diagramación habitual de sus portadas para darle una fuerte repercusión a la crisis financiera. Clarín le destina todo el ancho superior de la tapa al título “Por EE.UU. temblaron las bolsas en Europa y Asia”, y considera que el plan anunciado por Bush “para evitar la recesión no convenció a los mercados”. Añade que, a pesar de que el “impacto se sintió fuerte en Buenos Aires”, el Gobierno nacional “insiste en que el país está protegido de una eventual crisis mundial”.
La Nación usa la mitad de la sábana central para presentar el “Pánico en los mercados por el alcance de la crisis en EE.UU.”. Precisa que las “pérdidas golpearon incluso a activos financieros considerados ‘refugio’, como los ligados al oro y al petróleo; en Europa fue el mayor derrumbe desde el ataque a las Torres; la Bolsa porteña cayó 6,27%”.
Un gesto de resignación del presidente estadounidense, que es presentado como “El hombre de la bolsa”, ilustra la portada de Página/12. Según el diario, los “anuncios de Bush no convencieron a los financistas y las bolsas de todo el mundo tuvieron caídas record”. Por su parte, La Prensa advierte sobre el “Pánico mundial” que desató el plan económico lanzado por Bush.
Los cuatro diarios también coinciden en presentar en tapa la denuncia del canciller Jorge Taiana sobre presuntas maniobras ilícitas en la importación de automóviles por parte de diplomáticos argentinos y extranjeros. Clarín señala, al igual que La Nación, que “Denuncian maniobras con autos de diplomáticos”, Página/12 titula “Una invasión de Ferraris con chapa diplomática”, y La Prensa indica que “Detectan irregularidades en la Cancillería”.
Sobre la visita del líder de la CGT, Hugo Moyano, a la presidenta Cristina Kirchner, Carlos Pagni opina en La Nación que la reunión se concentrará en la “necesidad de que la dirigencia sindical reprima sus reclamos salariales”.

Ambito pronostica un “martes negro”
Tal como sucedió el miércoles y el viernes de la semana pasada, los tres diarios económicos llegan hoy a la nublada city porteña con malas noticias para el sector financiero por un nuevo temblor bursátil global, provocado por la recesión en Estados Unidos.Ambito advierte que “Se augura un martes negro en los mercados del mundo”, y considera que, si “la Reserva Federal y los bancos centrales mundiales no actúan hoy, se considera inevitable una reiteración de las fuertes caídas de las bolsas registradas ayer”. Además, señala que Buenos Aires “sintió de lleno el impacto. Los bonos cayeron 4% y el dólar subió hasta $ 3,18”.El Cronista le destina más de dos tercios de la portada al “Desastre financiero por el pánico mundial a la recesión en EE.UU.”. En sintonía con Ambito, El Cronista sostiene que “Sólo una intervención directa y decidida del gobierno norteamericano podría frenar la corrida financiera mundial”.“Derrumbe bursátil global porque los mercados sólo ven recesión en EE.UU.”, así encabeza la tapa Buenos Aires Económico, y agrega que las “Bolsas del mundo vivieron su peor día en seis años”.Ambito y El Cronista anuncian que el líder sindical Hugo Moyano firmará hoy un acuerdo salarial con la presidenta Cristina Kirchner

http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/diarios/hoy/index.asp

Saturday, January 19, 2008

Otra mirada a la crisis estadounidense del 2008 en adelante

Oscar Ugarteche
Alai-amlatina

Tomás Palley ha escrito recientemente un artículo titulado “no apuesten contra el dólar”. http://www.thomaspalley.com/?p=92#more-92 . Fundador del Proyecto de una Economía para una Sociedad Democrática y Abierta, Palley, hombre de centro y crítico de la ortodoxia, inicia su artículo con una defensa del papel del dólar como moneda de reserva internacional y dice que eso no está por cambiar. Ayer, 17 de enero del año 2008 la bolsa de Nueva York cayó 306 puntos registrando 12,159 puntos el Dow Jones Industrial Average. El camino de descenso de la economía estadounidense ha quedado confirmado con este dato y prosigo a responder al colega Palley desde una visión latinoamericana.

Tal vez Palley no haya seguido las discusiones en torno a la Unidad Monetaria Asiática, la reconversión de las reservas de los países árabes en euros y su comercio de petróleo en una canasta de monedas, la propuesta rusa de unirse a China para una moneda de reservas en común. Quizás tampoco se haya fijado que se está expandiendo y fortaleciendo la zona rand en África y que el comercio dentro del MERCOSUR comienza a hacerse en las monedas de los países. A Sudamérica le falta la unidad monetaria sudamericana para completar el cuadro de la regionalización financiera y esa debería de estar diseñada en el curso del 2008. De forma que si está habiendo un cambio en las monedas en las que se guardan las reservas internacionales.

La razón es que el valor del dólar ha caído como fruto del inmenso déficit estadounidense y la pérdida de confianza en la solidez de la economía. El mejor indicador es el precio del oro que en enero del año 2003 era de menos de 350 dólares la onza y en enero del 2008 está en más de 900 dólares la onza. La triplicación del precio del oro es la otra cara de la medalla de la pérdida de confianza en el dólar estadounidense. Las proyecciones son que podría llegar a 1,600 dólares la onza en los próximos años. Nadie cree, por lo tanto, que la debilidad del dólar sea recuperable en un futuro cercano o menos cercano. Menos tras la masiva crisis de la bolsa neoyorkina.

El dólar estadounidense es la sangre del sistema internacional que está atravesando grandes cambios regionales para seguirle el paso a Europa con el euro. Los más importantes son los asiáticos que detentan el 67% de las reservas internacionales del mundo y que cada vez son más renuentes a financiar una guerra que no les parece correcta. En general, las reservas internacionales los bancos centrales las guardan en dólares en bonos del Tesoro de los Estados Unidos. Es decir, son los créditos de su deuda externa. Los acreedores a todas luces no estamos impresionados ni por la invasión a Irak ni por la performance sangrienta en el Medio Oriente. Recordemos que ahora los acreedores de Estados Unidos somos todo el resto del mundo. Tampoco olvidemos que los exportadores de petróleo son esencialmente países islámicos y que para ellos financiar una guerra va en contra de sus creencias. Mucho más si esa guerra es contra otros musulmanes.

Hay una salida para el dólar y eso en efecto va a tener un impacto inflacionario sobre la economía estadounidense que acompañará el estancamiento económico que se está iniciando asemejándose al escenario de 1973-74. Al fin y al cabo si para el resto del mundo el alza del precio del petróleo es de 40% o 100% en monedas ajenas al dólar, para Estados Unidos y los anclados a dicha moneda, es de 178%.

En segundo lugar, Pullay dice correctamente que una declinación en la demanda por activos en dólares podría llevar a una caída de precios de activos en dólares y un alza en la tasa de interés. Esto lo estamos viendo en el mercado hipotecario que viene de bajada hace dos años y con la bolsa de valores que, tras llegar a un records de 14,000 hace un año, está ahora frisando los 12,000 rumbo a la baja. La tasa de interés no la dejan subir porque la Reserva Federal (FED, sigla en inglés) está intentando tener un política contra cíclica, como Japón en la década del 90, tras el derrumbe de su mercado inmobiliario y de bolsa, aunque no logró reactivar su economía, como se recordará. El libre mercado no manda sobre la tasa de interés en Estados Unidos sino que es el FED quien manda sobre la misma.

Palley afirma de manera bastante sesgada que los analistas ven en la “depreciación del dólar contra el euro” el final del patrón dólar, Quizás sería bueno recordar que es el secretario del Tesoro, Henry M. Paulson, Jr., quien está insistiendo que los asiáticos permitan al dólar devaluarse frente a las monedas asiáticos y más específicamente de China. También hay que recordar que todos los demás que no estamos basados en el euro hemos visto la devaluación del dólar, convirtiéndose así en un activo barato y que abarata las importaciones de dicho país. Para Palley esto es saludable. Para el resto del mundo, es decir, para todos nosotros los no estadounidenses y que no usamos al dólar como moneda de pago, es un problema. Los medidores internacionales se establecieron en dólares en la década de los años 40 del siglo pasado, cuando Estados Unidos era el acreedor del mundo. Hoy es el mayor deudor del mundo y dicha divisa sigue siendo la unidad de medida internacional.

Las distorsiones que esto crea las voy a poner como ejemplo a continuación:

Entre enero del 2003 y diciembre del 2007, el precio del barril de petróleo subió 178% en dólares americanos: de 32 a 92; en reales brasileños varió 40%: de 116 a 162 reales por barril; en soles peruanos creció en 137%: de 115 soles por barril a 274 soles; en pesos colombianos 102%, en rands subió 118%. ¿La referencia en dólares es útil? El precio del dólar en reales bajó de 3.53 a 1.77, en soles bajó de 3.46 a 2.98, en pesos colombianos bajó de 2778 a 2014 y en rands de 8.69 a 6.93. En euros también bajó el precio del dólar; y en dólares canadienses, australianos, yenes, etc. Ojalá el problema fuera la relación dólar -euro. El problema para el resto del mundo es la inutilidad del dólar estadounidense como medidor de precios internacionales. Por eso el euro se ha ampliado a más países, incluidos Malta y Chipre recientemente, se está trabajando hacia una unidad monetaria asiática y se está elaborando una unidad monetaria sudamericana así como una zona rand, por nombrar algunos instrumentos nuevos sustitutivos del dólar como reserva inter nacional y como moneda de referencia..

Palley no comprende el miedo del resto del mundo. Los miedos nuestros están bien puestos porque los .problemas económicos estadounidenses siempre se exportan. En 1971 Nixon terminó con las paridades fijas y con el sistema de Bretton Woods; en 1981 Reagan con Reaganomics fabricó una crisis de deuda del resto del mundo al presionar una política expansiva fiscal al mismo tiempo que se mantenía una política monetaria ajustada. Sí, tenemos miedo porque la responsabilidad global no ha sido un fuerte de Washington, al menos no de los gobiernos republicanos. Hace falta recordar también la década de los años 20. Hoy el problema estadounidense se parece al de los países en vías de desarrollo: consume más de lo que produce y lo hace tomando dinero prestado. Lo serio es que Bush y sus secuaces han logrado convertir a la economía más grande del mundo en la deudora mayor del mundo sin haber pasado por una guerra que les haya destruido la base productiva, como antes a los países europeos.

Palley confía, en un acto de seguridad personal, en que el papel de Estados Unidos como comprador de última instancia será lo que moverá al resto del mundo a prestarle dinero. Lo que se ve es una reestructuración de los mercados internacionales. La publicidad de Washington hasta ahora ha sido que China es el motor del mundo. Todo parece indicar que el motor del mundo está en la guerra y en el manejo del déficit fiscal estadounidense por la guerra. ¿Pueden sostener esa guerra y esa lógica por mucho más tiempo? Se acaba de ir Bush a vender armas a Medio Oriente. Tendrá que vendérselas a todo el mundo y no solo a Medio Oriente si quiere tapar el déficit externo.

El resto del texto de Palley invito a leerlo porque se podrá apreciar la lectura peculiar que tiene de las políticas exportadoras y cómo llegaron a nuestros países. Es un botón de muestra de la manera peculiar como los academicos estadounidenses progresistas entienden lo que pasó en América Latina. La agonía del FMI y la debilidad del Banco Mundial son parte del problema que Palley ignora: las instituciones multilaterales no hicieron nada por prevenir este problema y no son parte de la solución tampoco. Entonces, ¿para qué son? Estas son bajas multilaterales derivadas de la irresponsabilidad fiscal del gobierno del país del norte y de la impotencia de las instituciones basadas en Washington para lidiar con ellas. Solo que el FMI fue creado para que no se repitiera una crisis global nuevamente, y lo creó conceptualmente el Tesoro en 1935/36. Quizás le dio alzheimer al gobierno estadounidense y se olvidó lo que fabricó y para qué era. O los republicanos creen que los inventos demócratas son demoníacos, en estos tiempos de integrismo.

Mientras tanto, el resto de nosotros seguimos preparándonos para un mundo post patrón dólar, con unidades monetarias regionales, con instituciones financieras regionales y con un sistema de comercio que sea mucho menos dependiente de un solo comprador que suele tener dos raseros, uno para sí y otro para el resto. No hay la menor duda ni de que habrá una recesión ni de que tendrán más inflación. La interrogante es si será como 1974-75 o si será como Japón post 1990. Temamos al dólar y sigamos trabajando por la autonomización regional.

- Oscar Ugarteche, economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México, e integra la Red Latinoamericana de Deuda, Desarrollo y Derechos (Latindadd). Es presidente de ALAI.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=62031




La crisis mundial: ¿qué hay de nuevo, viejo?

Jorge Altamira
Prensa Obrera



El derrumbe del 7% de las acciones del Citigroup, en un solo día - el martes 15 pasado- podría estar señalando el ingreso de la crisis financiera internacional en una nueva etapa. El anuncio de pérdidas por casi 10.000 millones de dólares por parte del segundo banco norteamericano en términos de capital, en un solo trimestre, causó una enorme caída en las principales Bolsas del mundo, que esperaban que aquéllas no superaran los 4.000 millones de dólares. El 'optimismo' que había generado IBM el día anterior, con ganancias superiores a las pronosticadas, se disipó en forma fulminante. El balance del Citi dejó en evidencia que la insolvencia de su cartera de créditos hipotecarios se había extendido a los préstamos para el consumo y a las tarjetas de crédito.

El 'aguante'

La gestión de la crisis financiera, hasta el momento, se parece bastante a la emprendida por Cavallo cuando asumió como ministro en marzo de 2001. Los bancos no liquidan los créditos hipotecarios insolventes que tienen en su poder o los títulos que emitieron con la garantía de esos créditos. El 'default' de los deudores hipotecarios no fue seguido por una declaración de 'default' de las hipotecas correspondientes; es decir que los bancos no negocian los títulos o bonos hipotecarios en el mercado. Tampoco en Argentina, la incapacidad del Estado para pagar la deuda pública fue acompañada por la correspondiente desvaloración de los títulos de esa deuda que los bancos tenían en sus alforjas. Cuando el Citigroup habla de 'pérdidas' se refiere solamente a una 'previsión' contable que anota en sus cuentas con la expectativa de que el valor de esos títulos o créditos insolventes se recupere en el futuro. Mientras tanto, para hacer frente a sus propias deudas o al retiro del dinero de sus depositantes recurre a los 'servicios' del Banco Central (FED), que le provee de recursos sin límites (como ocurrió con los 'megacanjes' y 'blindajes' que otorgaron un 'club de bancos' y el FMI durante el agitado gobierno de De la Rúa). El 'aguante' que el Banco Central le hace a los grandes bancos norteamericanos explica que el mercado de capitales (donde se negocian los bonos o títulos, tanto públicos como privados) no se haya declarado todavía en bancarrota.

La magnitud de las pérdidas calculadas, desde el inicio de la crisis, hacen imbancable (literalmente) la continuación de este esquema de postergación de la bancarrota. Los quebrantos que llevan registrados los bancos de Estados Unidos y Europa suman ya unos 200.000 millones de dólares, pero nadie estima que puedan ser inferiores a los 400.000 millones, y algunos los prevén en un billón de dólares. A esto se le suman ahora los incobrables por créditos al consumo y por las tarjetas, pero por sobre todo la previsión de una recesión, o sea de una caída del PBI, por lo menos durante más de medio año. En Gran Bretaña, este esquema de patear el derrumbe para adelante ya ha fracasado en el caso del banco Northern Rock, apenas el quinto en tamaño, que sin embargo se ha 'tragado' la friolera de 25.000 millones de libras esterlinas. El primer ministro laborista acaba de anunciar que el banco será nacionalizado, o sea que el Estado asumirá directamente el 'aguante' de la cartera insolvente del Northern Rock. Como cualquiera podría imaginar, esta perspectiva 'nacional y popular' en el Reino Unido ya ha derribado a la libra esterlina en un 15%, y la previsión es que la 'moneda fuerte' de la City de Londres se vaya barranca abajo. La nacionalización constituye un intento final de evitar el derrumbe del mercado de capitales londinense.

Otro factor que apunta al derrumbe del mercado de capitales, tanto público como privado, es la situación de los fondos que aseguran a los tenedores de títulos contra las pérdidas que podría provocarles una caída de sus precios. Las más importantes de estas aseguradoras, sin embargo, no reúnen el capital suficiente para hacer frente a los seguros. Esta incertidumbre puede llevar a una liquidación masiva de los bonos que emitieron los municipios y los Estados norteamericanos para financiar sus gastos e inversiones. Por otro lado, provocaría un golpe mortal a los fondos de pensiones que compraron estos títulos estatales. La banca central norteamericana debe hacerle el 'aguante', con sus monumentales emisiones de billetes, no sólo a los bancos sino a todas las compañías y fondos de seguros asociados a la especulación financiera.

Barbarians, por favor

¿Podría ser que las 'hordas asiáticas' acaben salvando a la "civilización occidental y cristiana"? Es lo que aseguran quienes esperan que los fondos de inversiones de diversos Estados de Asia compren acciones de los grupos financieros afectados por la crisis hipotecaria. Esos fondos reúnen ya unos 3 billones y medio de dólares gracias a la acumulación de reservas en divisas por parte de sus bancos centrales. Pero la experiencia hasta ahora no es buena, porque aquellos que lo hicieron ya han perdido bastante plata como consecuencia de la caída del precio de las acciones. El fondo más importante de China, que tenía previsto incorporarse al capital del banco Morgan, acaba de recular ante un panorama que se torna cada vez más sombrío. Alega, naturalmente, que debería priorizar sus inversiones en el mercado interno de China. Tampoco la persistente devaluación del dólar los entusiasma para meter plata en bancos estadounidenses. Según los diarios, el ingreso de Temasek, el fondo de Singapur, en el suizo UBS, obedece a que una caída de UBS afectaría a ese estado, en donde el banco suizo ocupa el primer lugar en el ranking de bancos. En otros casos, como el del ingreso de un fondo saudita en el Citibank, se trata de operaciones de cambios de favores - capital árabe para los yanquis a cambio de la venta de armamento sofisticado por parte de los Bush.

De todos modos, como los fondos se constituyen a partir de reservas internacionales, su consistencia está condicionada a que no se produzcan déficits en los balances comerciales y de capitales de sus países - lo cual en un período de crisis puede ocurrir muy rápidamente.

De cualquier manera, las inyecciones de fondos para que los bancos sigan en pie con sus carteras de créditos e inversiones sin embargo fundidas, no resuelve el problema de la necesidad de que el crédito continúe fluyendo. Es aquí que aparece el artificio de la FED de reducir la tasa de interés. Pero hasta ahora el resultado ha sido un poco más que nulo, porque las tasas a mediano y largo plazo, que son las que importan, en lugar de caer suben, y el stock de crédito entre empresas sigue bajando. Se corre el riesgo, incluso, de que en lugar de estabilizar el crédito, la reducción de las tasas oficiales de interés de corto plazo provoque una nueva burbuja especulativa - tomar créditos a corto plazo (y bajo interés) para comprar títulos públicos a plazos mayores (que rinden más).

Una crisis del capital, con perdón de la palabra

Lo que se ha convenido en llamar una crisis financiera no es propiamente tal. Como acaba de señalar un observador, el mercado de consumo norteamericano es un mercado "apalancado" - depende cada vez más menos del ingreso por salarios y cada vez más del crédito al consumo. Por eso el nivel del endeudamiento de las familias oscila en torno a un 200% de su ingreso disponible. Ocurre, sin embargo, que la fuerza de trabajo que recibe esos ingresos bajo la forma de salarios o de remuneración de un trabajo autónomo, no acumula el valor que crea con su trabajo; lo acumula el capital. Como la fuerza de trabajo, a diferencia del capital, no se autovaloriza, a la larga su endeudamiento acaba con sus ingresos y salarios: el salario pasa a remunerar al capital (bancario), no a la fuerza de trabajo. La crisis bancaria disimula, entonces, una crisis de sobreproducción, que el crédito al consumo ha tratado infructuosamente de superar: las fuerzas productivas desbordan el marco capitalista en que fueron creadas. El estallido del crédito al consumo (incluido el hipotecario) potencia social e históricamente la recesión económica: socialmente, amenaza con generar una miseria mayor a las crisis precedentes; históricamente, tiene límites mucho mayores para encontrar una vía de salida o, dicho de otro modo, sus vías de salida son más destructivas y (¡sí!) catastróficas.

Los capitalistas intentan consolar a los trabajadores señalándoles que aún en condiciones de crisis, los activos de las familias superan a los pasivos o deudas (al menos en los países desarrollados). Es decir que son, incluso ahora, 'superavitarias'. Pero si esto tiene algún sentido, se reduce a lo siguiente: a que las familias deberán vender sus artefactos domésticos y perder sus ahorros bancarios o financieros, y en primer lugar sus viviendas, para pagar las deudas contraídas para comprarlos. Pero mientras la liquidación de un capital (insolvente) crea otro capital (los capitales se concentran y centralizan), la liquidación de una familia no crea otra familia. Se asoma, de este modo, uno de los aspectos fundamentales de la presente crisis, que es la perspectiva de desalojo de sus viviendas de dos millones de familias en el curso de los próximos 12-18 meses. Estados Unidos se encuentra en las vísperas de una gran crisis social, como ya lo atestigua el estado de Michigan, sede de la industria automotriz, donde la desocupación se aproxima al 10%. Detroit, su capital, ya tiene todos los signos precursores de un área devastada.

La extensión del crédito hacia el consumo y la captura de los salarios por el capital financiero es una manifestación extrema de parasitismo; coloca al capital ante un límite objetivo. El desarrollo de la presente crisis mundial no se produce en un vacío histórico sino en el marco de la declinación del régimen de producción capitalista. Es, al mismo tiempo, una impecable ilustración de la transición hacia un régimen socialista, porque todo el flujo de fondos de consumo y de capital se encuentra aprisionado por una única red de instituciones financieras, manejadas por un puñado reducidísimo de capitales y capitalistas.

El oro y el euro

Los que aseguran que el fin de la "civilización americana" dará paso a otra 'civilización' (ella también capitalista) de características chinas, asiáticas o incluso europeas, deben haberse sorprendido, suponemos, por la emergencia del oro, que se acerca a los mil dólares la onza cuando la crisis aún se encuentra en pañales. Se trata del refugio universal del valor, que pone al desnudo la desvalorización de todas las formas nacionales de la riqueza capitalista. ¡Pero la economía mundial no puede volver a transar en oro, a saber, no puede retroceder del crédito virtual y electrónico, y de la especulación financiera (con sus bonos, swaps, opciones, coberturas), al intercambio simple de mercancías!

De la crisis bancaria y financiera pasamos así, sin tránsito, a una crisis monetaria, que para el caso de la devaluación del dólar es por demás clara. Pero no solamente el dólar. La crisis hipotecaria afecta fuertemente a otras naciones, como Irlanda, España y el Reino Unido. El estancamiento económico se manifiesta también en Francia e Italia, y en menor medida en Alemania. Las naciones de Europa oriental y Turquía deben hacer frente a grandes déficits comerciales y una enorme deuda externa de corto plazo.

Como los países que han adoptado el euro no pueden recurrir a la devaluación para disminuir el peso de sus deudas y rebajar el costo de su producción, corren el peligro de una recesión gigantesca. Por eso es llamativa la devaluación de la libra esterlina, como síntoma de una salida, y porque también mete presión al euro, que se supervaloriza. También importa señalar la caída de los grupos hipotecarios españoles y el crecimiento del desempleo en este país, a partir de la industria de la construcción. Como España tiene un fenomenal déficit comercial y es un país con una fuerte deuda externa, no puede financiar una salida recurriendo al crédito internacional. La crisis capitalista, en España, es el telón de fondo de las tensiones que han estado creciendo por las autonomías nacionales, principalmente de Cataluña y el País Vasco. No es casual, entonces, que los comentaristas económicos más atrevidos vuelvan a hablar de un abandono del euro por parte de Italia e incluso de España para salir devaluando de la crisis con nuevas monedas nacionales. O sea que la crisis monetaria está planteando ya, potencialmente, una dislocación del comercio internacional - y de esa creación adorada del imperialismo, la moneda común europea, e inclusive de la cohesión estatal de algunas multinacionalidades europeas.

Menos mal que tenemos a China

A pesar de los síntomas e incluso de los análisis, muchos observadores (¡incluso trotskistas!) creen que la crisis pasará de largo, como ocurre con algunos temibles huracanes del Caribe. Alegan que las naciones desarrolladas serán salvadas esta vez por las economías 'emergentes', en algunos casos porque son grandes exportadoras de materias primas y en otros (China) porque su potencial de crecimiento interno sería ilimitado. La crisis puede estallar, pero siempre quedará algo en pie para reconstruir.

Bien mirado, todo se reduce a que China se encargaría de absorber los excedentes internacionales que dejaría una recesión norteamericana. Hasta ahora China ha sido fundamentalmente una economía exportadora de armado, con un 60% de componentes importados, en especial de Japón, Estados Unidos y Alemania. Se diría que su comercio se desarrolla dentro de una misma firma, que arma su producto en China para aprovechar la baratura de su mano de obra, la alta tasa de explotación, la posibilidad de destruir el medio ambiente y el bajo costo de las materias primas. Para compensar una caída de sus mercados de exportación, China debería modificar radicalmente su actual esquema económico, lo cual afectaría a los capitales internacionales que han convertido a China en una economía de exportación. Es decir que una crisis internacional no dejaría de lado a China sino que ella sería la más golpeada. En todas las crisis mundiales hasta ahora, al menos desde 1825, las naciones atrasadas o de desarrollo menor conocieron un salto de su industrialización y de su mercado interno debido a la interrupción de la exportación extranjera, pero esto luego de atravesar por una crisis severa; entre 1930 y 1932, el PBI de Argentina cayó un fenomenal 15%. Es precisamente esta experiencia histórica (y en especial la depresión de los años '30) la que enseña: 1) que el desarrollo interno de los emergentes tiene lugar después del estallido de la crisis, nunca con anterioridad a ella o con la posibilidad de prevenirla; 2) que cuando ese desarrollo tiene lugar se agudiza la tendencia a proteger el nuevo marco de autonomía nacional creado por la crisis mundial, en perjuicio de una recomposición del comercio internacional; 3) que solamente cuando la crisis mundial se encuentra en vías de superación (algunas décadas más tarde) se reanuda la interconexión de la economía mundial en una escala superior. En el caso de la depresión del '30, el retorno a la normalidad entrañó antes el nazismo, el holocausto, la guerra civil española, la segunda guerra mundial, cien millones de muertos, la revolución china, el avance del ejército rojo hasta las proximidades del Atlántico y varias revoluciones europeas y nacionales (en Asia, América Latina y África) traicionadas.

De todos modos, ahora mismo China se encuentra en el ojo del huracán de la crisis mundial, con una sobreinversión de capital enorme y con una 'burbuja' especulativa en la Bolsa de Shangai de enormes proporciones. Una disminución del comercio mundial, como consecuencia de una recesión en Estados Unidos y otros países, deberá provocar un estallido de proporciones en China, sin que importe el monto de reservas que tenga acumuladas, pues cualquier salida de capitales será un golpe al actual esquema económico del país. Por otro lado, el tránsito de China de una economía de exportación a otra de industrialización interna, luego de una crisis, entrañará fatalmente un enorme reacomodamiento social de fuerzas y una crisis política de proporciones. Se pondrá en juego el destino de la restauración capitalista, lo que no dejará de afectar a otras naciones asiáticas y a Rusia. La crisis mundial, debajo de su caparazón económico, hace surgir todos los problemas históricos irresueltos de la humanidad, el principal de ellos es el que plantea el agotamiento del capitalismo.

Juguemos en el bosque

En muchos aspectos la crisis actual se emparenta con la que sufrió Japón a finales de los años '80 - de la cual aún no ha salido, a pesar de haber acumulado una deuda pública de 10 billones de dólares, que fuera contraída también para salvar a los bancos luego de una igualmente gigantesca especulación inmobiliaria. La depresión japonesa y la deflación de su moneda han servido para montar una gigantesca ruleta financiera, que consiste en tomar prestado en Japón, cuya moneda es débil y su tasa de interés casi nula, para invertir en los mercados financieros exteriores, en particular Estados Unidos, Australia, Brasil, Reino Unido. Esta 'burbuja' está a punto de estallar, como ya se ve, en Estados Unidos y como deberá ocurrir próximamente en Brasil. La depresión japonesa ha financiado el ciclo económico ascendente de 2002-06. La reversión de tendencias que se anuncia será muy gravosa para Japón, porque el retorno de los capitales especulativos producirá un retorno de la depresión y la deflación. Este mismo mecanismo está operando en los mercados de materias primas, que se han ido por las nubes en el preciso momento en que la crisis financiera mundial se ha ido agudizando. Los capitalistas explotan los desequilibrios que provoca la crisis para provocar otros nuevos. La recesión norteamericana plantea un derrumbe de la cotización de las materias primas, como ya está ocurriendo con algunos metales, y con ello el sueño de un desarrollo nacional y popular basado en la explotación de los recursos naturales. Ya ocurrió esto antes, en la década de los '70, cuando Perón diseñaba el futuro de Argentina como una potencia agropecuaria.

Sujeto y objeto

La caracterización de la presente crisis debe servir para organizar una política revolucionaria. La crisis bajará a tierra las divagaciones sobre la clase obrera como 'sujeto histórico' y volverá a poner a prueba a todas las políticas que se han formulado en su nombre. La humanidad, que ya se enfrenta a las guerras imperialistas desatadas en nombre de la lucha contra el terrorismo, deberá hacer frente, progresivamente y en un plazo cierto, a millones de desalojos, crecimiento del desempleo y desocupación en masa, el derrumbe de las economías nacionales más débiles, la prueba de la restauración capitalista en los ex estados obreros, incluso la consistencia de construcciones como la moneda europea.

El solo hecho de la emergencia de una crisis de esta envergadura derriba los supuestos y las propuestas de todas las 'utopías' neo-liberales sobre el efecto milagroso del mercado sobre la división de la sociedad en clases y naciones, así como las 'terceras vías' reformistas y las soluciones de los forums sociales que postulaban un mundo diferente por medios de cambios cosméticos e indoloros. Todos los planteos políticos pasarán de nuevo por la prueba de los grandes giros, incluido el nacionalismo que tiene por referencia a Chávez. La crisis dejará expuesto el carácter reaccionario de las diversas sectas internacionales que sustituyen la necesidad de orientar al proletariado y a sus sectores más avanzados por la labor de consejeros de los nacionalistas y reformistas con mayor o menor audiencia entre las masas.

La presente crisis viene acompañada con una nueva etapa de luchas obreras y de luchas nacionales que tienen por principal protagonista a la nueva generación. Esto quiere decir que irrumpen como una tendencia. El desarrollo de esta nueva generación en la lucha es la tarea principal del nuevo período. La crisis capitalista es una ocasión extraordinaria para la formación política.

El desarrollo de la crisis, mucho antes que su desenlace, será determinado por la lucha - no por anticipos que se basan necesariamente en prejuicios. Para esta lucha es necesario un programa de transición, que señale no solamente las reivindicaciones que pueden impulsar a las masas a luchar por el poder, sino por sobre todo las condiciones y la oportunidad de esas reivindicaciones, para que sirvan para una lucha política abierta contra la burguesía y su Estado. El hilo de la historia se enmadeja pero no se corta: se trata de completar la tarea que, hace cuatro décadas, iniciaron el Mayo francés, el Cordobazo argentino, la primavera de Praga, la plaza de Tlatelolco de México y la guerra nacional y social del pueblo vietnamita que fuera apoyada por los obreros y la juventud de Europa y Estados Unidos.

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